Generalmente respondemos que la culpa la tiene X persona.
Decimos que Fulano o Zutano, nos hizo enojar.
Pero si esto es cierto, ¿por qué no todos se enojan ante la misma situación o ante las mismas palabras?
Me gustaría que hicieras el siguiente ejercicio.
Imagínate que estás esperando a una persona.
Pasan 10, 20, 30 minutos y ni te habla por teléfono, ni llega.
Y tú, empiezas a pensar:
"Es el colmo".
"¿Cómo es posible, que sea tan desconsiderado/a?"
"Si yo le importara, ya estaría aquí o por lo menos me llamaría por teléfono para avisarme que va a llegar tarde o que no va a venir".
"Es una falta de respeto tenerme esperando tanto tiempo".
¿Cómo crees que te sentirías?
Seguramente enojado/a.
Ahora imagínate, que empiezas a pensar:
"¿Y si le pasó algo?"
"Pudo haber tenido un accidente en el coche".
"O tal vez lo/a asaltaron".
"Con tanta inseguridad que hay en las calles, ¡quién sabe qué le pudieron haber hecho!"
¿Cómo crees que te sentirías en estos momentos?
Posiblemente angustiado/a.
Pero qué pasaría, si después de unos minutos pensaras:
"No, si le hubiera pasado algo, ya me hubiera enterado".
"Lo que sucede, es que cree que puede hacer conmigo lo que quiera".
"Se cree tan importante, que piensa que yo siempre lo/a voy a esperar y siempre voy a hacer todo lo que quiera".
"No es justo".
"No tengo porque aguantar más".
¿Crees que te volverías a enojar?
Como puedes ver, mientras esperabas, sin que hubiera ningún cambio en la situación que estabas viviendo (en la espera), te enojaste, angustiaste y enojaste nuevamente.
Si la situación no cambió ¿por qué crees que cambiaron tus sentimientos?
La realidad es, que no son las situaciones o las personas las que provocan la mayoría de nuestros sentimientos, sino lo que nosotros pensamos sobre dichas situaciones o personas.
Por lo tanto, la mejor forma de manejar las emociones que nos causan problemas, es cambiando los pensamientos que las producen, mantienen o incrementan.-

No hay comentarios:
Publicar un comentario